Elegía a Ramón Sijé

A las aladas almas de las rosas

del almendro de nata te requiero:

que tenemos que hablar de muchas cosas,

compañero del alma, compañero.

viernes, 19 de mayo de 2017

LITERATURA DEL SIGLO XVI. LA POESÍA







                 ESQUEMA PARA LOS COMENTARIOS DE TEXTOS EN VERSO
  1. Identificación del texto. Localización (época, autor, corriente…)
  2. Estructura externa: nº de estrofas, tipo de estrofa (nº de versos, nº de sílabas por verso, arte mayor o menor, rima consonante o asonante, distribución de versos y rimas, nombre de la estrofa utilizada, alusión a alguna característica de la estrofa o poema estrófico).
  3. Tema del texto. Alusión a tópicos literarios con los que se puede relacionar. Situación de estos tópicos en palabras, sintagmas u oraciones del mismo texto.
  4. Estructura interna del texto: partes en las que se divide y por qué. Explica cada parte: nº de versos, contenidos que se aprecian en cada una de las partes, ejemplos tomados del mismo texto.
  5. Recursos literarios: nombre del recurso y explicación de dónde está en el texto
  6. Conclusión (Puede repetirse parte de lo escrito en el primer apartado).





Ejemplo del comentario de un soneto. Soneto XXIII de Garcilaso

   En esta entrada puedes leer el comentario de este soneto. 


 EJEMPLO DE COMENTARIO DE UN TEXTO DE FRAY LUIS DE LEÓN (Lee aquí este documento sobre su vida y su obra)
                                       ODA A LA VIDA RETIRADA (No está completo: ¿qué le falta?)



                                  




 ¡Oh monte, oh fuente, oh río,!
¡Oh secreto seguro, deleitoso!
Roto casi el navío,
a vuestro almo reposo
huyo de aqueste mar tempestuoso.

 Un no rompido sueño,
un día puro, alegre, libre quiero;
no quiero ver el ceño
vanamente severo
de a quien la sangre ensalza o el dinero


    Este texto es un fragmento, concretamente dos liras, del poema de fray Luis de León "Oda a la vida retirada". La oda es un subgénero lírico de origen griego que solía expresar la admiración por algo o alguien, de ahí su tono de exaltación. En este caso, fray Luis de León, poeta de la 2ª mitad del siglo XVI, cuando Felipe II orienta España a la preocupación religiosa impulsada por la Contrarreforma, rinde su homenaje a tópicos grecolatinos recuperados en el Renacimiento sin perder de vista los ideales de la vida ascética.


   El tema de este fragmento es la exaltación de la vida en contacto con la naturaleza frente a la agitada  vida en sociedad. Se trata de la recuperación de la idea de Horacio "Beatus ille", feliz aquel, que también compartían Epicuro y Séneca y que defendía la vida alejada de la ciudad. Por eso Fray Luis exalta los elementos de la naturaleza, es decir el locus amoenus, (monte, fuente, río, día puro) frente a los que simbolizan las pasiones de la vida en sociedad (mar tempestuoso, la sangre, el dinero). Este tópico está relacionado con el Aurea mediocritas o dorada medianía, esto es, el deseo de alcanzar el término medio, el equilibrio en la vida. Ambos son muy usados por los autores del Renacimiento y se resume en la frase "menosprecio de corte y alabanza de aldea", que fue el título de una obra del renacentista Antonio de Guevara.  Además, este tema  se puede relacionar con otros tópicos literarios muy usados en el medievo: el "De contemptu mundi" o el "vanitas vanitatis", que hacen referencia al menosprecio por la vida terrena y todo lo que esta conlleva y que se menciona en el último verso del fragmento: el poderío de la sangre -quizás una alusión a la propia vida del poeta, de familia conversa, por lo que fue severamente perseguido por la Inquisición- y el del dinero. Por último, hay que decir que el tema de este fragmento -y de la Oda a la vida retirada en general- se relaciona con lo que perseguía el ascetismo: el desprendimiento de los bienes materiales como primer paso para la purificación del alma


   En cuanto a la estructura interna, en estas dos liras se aprecia el mismo esquema que tiene que ver con la dicotomía del tema tratado en esta Oda: en los dos primeros versos se muestra la exaltación de la naturaleza ("¡Oh monte, oh fuente, oh río/ ¡oh secreto seguro, deleitoso!" en la primera lira, " Un no rompido sueño/ un día puro, alegre, libre quiero", en la segunda) y, en los últimos, se condena o menosprecia  la vida en sociedad, llamada "mar tempestuoso" en la primera lira, o relacionada con "un ceño vanamente severo" en la segunda, que valora por encima de todo el origen de una persona  o sus posesiones.

   Por lo que respecta a los recursos estilísticos utlizados, en primer lugar vemos el apóstrofe, la interpelación a ciertos elementos de la naturaleza que representan para el poeta la vida retirada a la que anhela. Estos elementos son mencionados primero con sustantivos concretos -¡Oh monte, oh fuente, oh río!- y luego con  un sintagma nominal que los engloba-¡Oh secreto seguro, deleitoso!, que recuerda a la "escondida senda" mencionada en los primeros versos de esta Oda. Esta figura literaria sirve para subrayar la función apelativa del poema: el autor quiere hacer notar al lector la importancia que le concede al locus amoenus, como mejor lugar para vivir. Además, el hecho de que los elementos citados aparezcan solo unidos por coma (asíndeton), dota de más viveza y energía a la enumeración. Por otro lado, se aprecian numerosas metáforas en las que solo aparece el término imaginado y no el real: "el navío" es el hombre que emprende un duro viaje para huir del "mar tempestuoso" que representa la vida en la ciudad. Los estudiosos de la obra de fray Luis de León defienden que se refería concretamente a la ciudad de Salamanca, alborotada y revuelta con las contiendas universitarias de estudiantes y profesores y las envidias y rivalidades existentes entre dominicos y agustinos. De todos modos, la vida como una navegación es una imagen muy utilizada por fray Luis de León como monje agustino y está tomada de la Biblia: en el Libro de la Sabiduría se dice que la vida pasa "como nave que atraviesa las agitadas aguas sin dejar rastro de su paso ni del camino de su quilla por las olas". Por último, es de destacar el uso del hipérbaton que hace que destaquen unas palabras sobre otras: así el autor pone por delante del núcleo verbal "quiero" los sintagmas nominales que funcionan como CD (un no rompido sueño, un día puro,alegre, libre) y que nos indican, una vez más, la importancia que da el autor a la naturaleza. 

   En conclusión, este fragmento de la "Oda a la vida retirada", y esta obra en general,  demuestra que la poesía de fray Luis de León se enmarca en la corriente de la lírica renacentista de la segunda mitad del siglo que utilizaba como temas recurrentes aquellos de índole moral y filosófica. Fray Luis defiende la vida retirada, la vida en contacto con la naturaleza como lo hacían los poetas clásicos pero también como pregonaba la vía ascética para conseguir el acercamiento a Dios.





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                 Ejemplo del comentario de un poema de San Juan de la Cruz.
                                      “Noche oscura del alma”


En una noche escura,
con ansias en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.
A escuras y segura
por la secreta escala, disfrazada,
¡oh dichosa ventura!,
a escuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.
En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.
Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.
¡Oh noche, que guiaste;
oh noche amable más que el alborada;
oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada, con el Amado transformada!
En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba
y el ventalle de cedros aire daba.
El aire del almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.
Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado;
cesó todo y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado,
VOCABULARIO
escura: Oscura.
en celada: a escondidas
aquesta: esta.
más cierto: con más seguridad.
alborada: amanecer
ventalle: abanico.
suspendía: embelesaba
cuidado: preocupación





 
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...
 Este poema, Noche oscura del alma de san Juan de la Cruz (1542- 1591) junto con los titulados "Cántico espiritual" y "Llama de amor viva",  constituyen las tres obras poéticas más importantes de la poesía mística, que se desarrolló en España en la segunda mitad del XVI. La palabra “mística” viene del griego μυστικός mystikós ‘misterioso’, ‘enigmático’, por lo tanto alude a lo relativo a los misterios religiosos’. La mística es, según la doctrina teológica, un regalo extraordinario de Dios en el que el alma puede colaborar mediante esfuerzos o ejercicios propios. Estos ejercicios de preparación para recibir el regalo divino de la Gracia especial constituyen la llamada ascética, del griego asketés (άσχητής), de askéo (άσχέω) ‘me ejercito, medito, estudio’. En definitva, el poema Noche oscura del alma es un ejemplo de poesía mística, representada en España por san Juan de la Cruz y santa Teresa de Jesús, en la que se nos muestra la ascensión del alma hasta su unión mística con Dios.
  Métricamente el poema está formado por ocho liras. La lira es una estrofa de cinco versos  de origen italiano traída a España por Garcilaso de la Vega y utilizada por primera vez en su canción "A la flor de Gnido". De esa canción toma su nombre ( Si de mi baja lira/tanto pudiese el son que en un momento/aplacase la ira/del animoso viento/y la furia del mar y el movimiento). Esta estrofa combina versos de arte mayor -dos endecasílabos (el segundo y quinto versos)- y de arte menor,  tres heptasílabos. Su rima es consonante y se distribuye de la siguiente manera 7a 11B 7a 7b11B. En este poema en concreto el esquema métrico es así:
1ª y 2ª estrofa: 7a 11B 7a 7b 11B
3ª estrofa: 7c 11D 7c 7d 11D
4ª estrofa: 7e 11D 7e 7d 11D
5ª estrofa: 7f 11B 7f 7b 11B
6ª estrofa: 7g 11H 7g 7h 11H
7ª estrofa. 7i 11D 7i 7d 11D
8ª estrofa: 7j 11K 7j 7k 11K

El tema del poema es la unión mística del alma con Cristo. El autor explica esta unión ("lo inefable") utilizando metáforas amorosas de manera continuada: La Amada es el Alma, y El Amado, es Dios. Es decir que para poder expresar esta unión espiritual, los escritores místicos se valen de imágenes tomadas del amor humano. En este poema, san Juan de la Cruz nos deja claro que la unión con el Amado/Dios/Cristo llega después de una serie de etapas: dejar su casa durante la noche, dejarse llevar por una luz que la ilumina y a la que da gracias y, finalmente, unirse con el Amado, lo que supone la mayor de las dichas.


Por esa razón, para determinar la estructura interna de este poema hay que saber que en él se desarrollan las tres vías o caminos que tiene que recorrer el Alma hasta la unión mística con Dios y que aparecen siempre en la poesía mística de la época.. Estas vías se conocen con el nombre de vía purgativa, vía iluminativa y vía unitiva.
- En la vía purgativa el Alma se libera poco a poco de sus pasiones y purifica de sus pecados. En el texto se corresponde con las dos primeras liras (vv. 1-10). El Alma, guiada por su deseo de alcanzar a Dios (En una noche escura/ con ansia en amores inflamada; también en En ansias y a escuras, oh dichosa ventura), abandona el cuerpo (salí sin ser notada/ en secreto, que nadie me veía), después de haberlo liberado de pasiones y pecados (dejando ya mi casa sosegada). En esta primera parte, importa más la descripción del estado del Alma, por eso solo hay un verbo principal -salí, pretérito perfecto simple- para remarcar la acción que lleva a cabo.
- En la vía iluminativa el Alma es iluminada por la luz de la fe y se corresponde con las liras 3, 4 y 5.(vv. 11-25): sin otra luz y guía/ sino la que en el corazón ardía. Esta luz/fe es muy poderosa y la ayuda a buscar al Amado - Aquesta me guiaba/ más cierto que la luz del mediodía/adonde me esperaba/ quien yo bien me sabía. Para remarcar esta acción de buscar, el poeta utiliza más verbos que en la primera parte (veía, miraba, ardía, guiaba, esperaba, sabía). En la última lira de esta parte, el poeta muestra su contento por lo que ha supuesto esta búsqueda: ¡Oh noche, que guiaste;/oh noche amable más que el alborada;/oh noche que juntaste/Amado con amada,/amada, con el Amado transformada!. También podría considerarse que esta lira 5 describe ya la unión del Alma con Dios de forma general, no con los verbos en 1ª persona que aparecen en las liras siguientes.
- Finalmente, mediante la vía unitiva el Alma alcanza la unión con Dios: en el poema se materializa en las tres últimas liras (vv. 26-40) en las que se muestra como la Amada disfruta de la compañía de su amado: le contempla, le acaricia y es acariciada -En mi pecho florido,/que entero para él solo se guardaba,/allí quedó dormido,/y yo le regalaba, (...)yo sus cabellos esparcía,/con su mano serena en mi cuello hería. La dicha lleva a la Amada a olvidarse de sí misma:Quedéme y olvidéme,/ el rostro recliné sobre el Amado/ cesó todo y dejéme,/dejando mi cuidado/ entre las azucenas olvidado.

En cuanto a los recursos utilizados, como ya hemos visto, el poeta se vale de una metáfora continuada en la que el Amado y la Amada representan al Alma y a Dios, respectivamente. Por esa razón podemos hablar del uso de la alegoría, un recurso muy utilizado por los místicos para hacer que los lectores entiendan sus experiencias religiosas. Lo mismo ocurre con la noche, un símbolo de los diversos sacrificios y purgaciones que ha de llevar a cabo el alma para alcanzar la perfección o la casa sosegada, que la Amada deja atrás, y que es una alegoría del cuerpo que se aleja de las tentaciones mundanas.
También es muy importante destacar la presencia de la repetición de dos conceptos muy relacionados con la mística: por un lado, la oscuridad que aparece ya en el epíteto del título y del pirmer verso -En una noche escura/ a oscuras (vv. 6 y 9)- y, por otro, el secreto -por la secreta escala disfrazada/ a escuras y encelada/ en secreto que nadie me veía. Y es que la mística significa "sabiduría secreta" a la que se llegaba mediante la previa oscuridad de los sentidos.
Por otro lado, el autor utiliza distintas series de repeticiones   versos 3 y 8:  (oh dichosa ventura),  versos 5 y 10 (estando ya mi casa sosegada) y paralelismos acompañados de  una anáfora en la 5ª lira (Oh noche, que guiaste;/oh noche amable más que el alborada;/oh noche que juntaste): en esta estrofa se repite el esquema sintáctico de un SN compuesto por interjección+Núcleo+Adyacente (en forma de adjetivo o de proposición subordinada adjetiva). La anáfora permite destacar el símbolo de la noche, tan importante en este poema. Otra figura similar al paralelismo que apreciamos en la misma estrofa es el quiasmo, que no es más que un paralelismo cruzado: Amado con amada,/amada, con el Amado transformada! También hay anáfora en la repetición de la conjunción y en los versos 29 y 30 (y yo le regalaba/ y el ventalle de cedros aire daba).Todos estos recursos que juegan con la ordenación de las palabras (figuras de dicción) aportan musicalidad al poema.
Otra figura que aparece en este poema y que nunca falta en las obras de los poetas místicos es la paradoja (en la oscuridad se ve la luz del mediodía, la noche es como la alborada) y que recuerda al "vivo sin vivi en mi" y "muero porque no muero" de Teresa de Jesús.
Por último, es muy destacable el uso del apóstrofe en la estrofa nº 5, cuando el poeta interrumpe brevemente el relato de su experiencia para invocar y alabar con vehemencia el símbolo de la noche, como camino que le permitió llegar a Dios: ¡Oh noche, que guiaste;/oh noche amable más que el alborada;/oh noche que juntaste/Amado con amada. Como siempre que se utiliza esta figura, aparece la 2ª persona del singular (guiaste, juntaste) y oraciones exclamativas que intensifican los contenidos. Con este recurso, el poeta busca acercarse al lector (función apelativa) para que este se identifique con el personaje y comprenda mejor sus sentimientos.

En definitiva, todo en este poema de San Juan de la Cruz, el tema, la estructura, los recursos, nos acercan a lo que era la mística, el enamoramiento del alma, y nos deleita con el camino y la consecución de un Amor descrito con la precisión de un orfebre. No dudamos, pues, que estamos ante una de las joyas de nuestra literatura.
 
Tres son las composiciones principales en la breve obra de Juan de Yepes Álvarez, san Juan de la Cruz: la que acabamos de leer, Noche oscura del alma, el poema titulado Llama de amor viva,, cuyo comentario puedes leer aquí, , y el Cántico espiritualun poema que consta de cuarenta liras, en las que el escritor sigue muy de cerca el Cantar de los Cantares bíblico. El alma enamorada sale tras el Amado, establece un diálogo con él y, en su búsqueda, pregunta a personajes y elementos de la naturaleza. Esta es una de las liras más bellas: 

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Ejemplo de comentario de texto de un fragmento de la Égloga I de Garcilaso
    (Está incompleto: ¿qué le falta? Complétalo y prepara, así, nuestro próximo examen).
¿Quién me dijera, Elisa, vida mía,
cuando en aqueste valle al fresco viento
andábamos cogiendo tiernas flores,
que habia de ver, con largo apartamiento,
5 venir el triste y solitario día
que diese amargo fin a mis amores?
           El cielo en mis dolores
           cargó la mano tanto,
           que a sempiterno llanto
10 y a triste soledad me ha condenado;
y lo que siento más es verme atado
a la pesada vida y enojosa,
           solo, desamparado,
ciego, sin lumbre en cárcel tenebrosa.








  Después que nos dejaste, nunca pace
en hartura el ganado ya, ni acude
el campo al labrador con mano llena;
no hay bien qu’en mal no se convierta y mude.
5La mala hierba al trigo ahoga, y nace
en lugar suyo la infelice avena;
           la tierra, que de buena
           gana nos producía
           flores con que solía
10 quitar en sólo vellas mil enojos,
produce agora en cambio estos abrojos,
ya de rigor d’espinas intratable.
           Yo hago con mis ojos
crecer, lloviendo, el fruto miserable.


    Este fragmento consta de dos estrofas pertenecientes a la Égloga I de Garcilaso de la Vega. Estas composiciones -de las que el poeta renacentista escribió tres-  pertenecen a un subgénero poético clásico creado por el poeta latino Virgilio y que  tiene como característica principal su tono bucólico. Los personajes son pastores que establecen un diálogo lírico en torno a su experiencia amorosa en un escenario natural idealizado. Garcilaso escribió tres Églogas. La primera, a la que pertenece este fragmento, tiene como protagonistas a los pastores Salicio y Nemoroso que se quejan, uno  del desdén de su amada Galatea y otro, de la muerte de la suya, Elisa. Las figuras de estos pastores se han interpretado como desdoblamientos poéticos del propio Garcilaso, quien a través de ellos expresaría su amor por Isabel Freyre y el dolor tras su muerte.

   En cuanto a la estructura externa del texto, las dos estrofas tienen 14 versos cada una. Los versos utilizados son de arte menor (heptasílabos) y de arte mayor (endecasílabos), con rima consonante y mezcaldos al arbitrio del poeta que, una vez fijada una estructura, la repite a lo largo del poema. Es el caso de estas dos estrofas en las que heptasílabos y endecasílabos siguen el siguiente esquema métrico: ABCBACcddEEGeG

   El tema de este poema sería la expresión del doloroso recuerdo de la amada, Elisa, ya muerta. 

   En cuanto a los recursos utilizados, en primer lugar, el poeta, a través de las palabras del pastor Nemoroso, utiliza una interrogación retórica que ocupa los seis primeros versos  y que va dirigida a su amada muerta, Elisa: ¿Quién me dijera, Elisa, vida mía,/cuando en aqueste valle al fresco viento/andábamos cogiendo tiernas flores,/que habia de ver, con largo apartamiento,/venir el triste y solitario día/que diese amargo fin a mis amores?. La función de este recurso es afirmar con mayor énfasis el sentimiento del dolor de haber perdido la mujer con la que el poeta había sido tan feliz, Este dolor explica la selección de sintagmas nominales de ambas estrofas, todos cargados de negatividad: en la primera estrofa referidos al propio pastor -largo apartamiento, triste y solitario día, sempiterno llanto, triste soledad, pesada vida y enojosa, solo, desamparado, ciego, cárcel tenebrosa- y en la segunda estrofa, referidos a la tierra -mala hierba, infelice avena, , abrojos, espinas intratables, fruto miserable. Se aprecia también la presencia de una personificación (el cielo cargó la mano tanto) y una metáfora (la vida es una cárcel tenebrosa) que insiste en este sentimiento de desconsuelo, de aflicción por la muerte de la amada. Por último, en ambas estrofas es evidente la antítesis entre el estado de la naturaleza cuando estaba la mujer amada ( un valle de fresco viento con tiernas flores y en el que el ganado pacía hasta la hartura) frente a la desolación que se respira tras su muerte y que el pastor aumenta con su llanto (hipérbole): Yo hago con mis ojos,/crecer lloviendo, el fruto miserable.


   En definitiva, estas dos estrofas son un buen ejemplo de la literatura renacentista de la primera parte del siglo XVI representada en la figura de Garcilaso: por el subgénero utilizado, la égloga escrita en estancias y por las alusiones a la naturaleza, siempre en función de los sentimientos del poeta.   ........................................................................................................................................................

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