Este
poema, Noche oscura del alma de san Juan de la Cruz (1542- 1591) junto
con los titulados "Cántico espiritual" y "Llama de
amor viva", constituyen las tres obras poéticas más
importantes de la poesía mística, que se desarrolló en España en la
segunda mitad del XVI. La palabra “mística” viene del griego μυστικός mystikós
‘misterioso’, ‘enigmático’, por lo tanto alude a lo relativo a los misterios
religiosos’. La mística es, según la doctrina teológica, un regalo
extraordinario de Dios en el que el alma puede colaborar mediante esfuerzos o
ejercicios propios. Estos ejercicios de preparación para recibir el regalo
divino de la Gracia especial constituyen la llamada ascética, del griego asketés
(άσχητής), de askéo (άσχέω) ‘me ejercito, medito, estudio’. En
definitva, el poema Noche oscura del alma es un ejemplo de poesía
mística, representada en España por san Juan de la Cruz y santa Teresa de
Jesús, en la que se nos muestra la ascensión del alma hasta su unión mística
con Dios.
Métricamente
el poema está formado por ocho liras. La lira es una estrofa de cinco
versos de origen italiano traída a España por Garcilaso de la Vega y
utilizada por primera vez en su canción "A la flor de Gnido". De
esa canción toma su nombre ( Si de mi baja
lira/tanto pudiese el son que en un momento/aplacase la ira/del animoso
viento/y la furia del mar y el movimiento). Esta estrofa combina
versos de arte mayor -dos endecasílabos (el segundo y quinto versos)- y de
arte menor, tres heptasílabos. Su rima es consonante y se distribuye de
la siguiente manera 7a 11B 7a 7b11B. En este poema en concreto el
esquema métrico es así:
1ª y 2ª
estrofa: 7a 11B 7a 7b 11B
3ª estrofa: 7c 11D
7c 7d 11D
4ª
estrofa: 7e 11D
7e 7d 11D
5ª
estrofa: 7f 11B
7f 7b 11B
6ª
estrofa: 7g 11H 7g 7h 11H
7ª
estrofa. 7i 11D
7i 7d 11D
8ª
estrofa: 7j 11K
7j 7k 11K
El tema
del poema es la unión mística del alma con Cristo. El autor explica esta
unión ("lo inefable") utilizando metáforas amorosas de manera
continuada: La Amada es el Alma, y El Amado, es Dios. Es decir que para poder
expresar esta unión espiritual, los escritores místicos se valen de imágenes
tomadas del amor humano. En este poema, san Juan de la Cruz nos deja claro
que la unión con el Amado/Dios/Cristo llega después de una serie de etapas:
dejar su casa durante la noche, dejarse llevar por una luz que la ilumina y a
la que da gracias y, finalmente, unirse con el Amado, lo que supone la mayor
de las dichas.
Por esa
razón, para determinar la estructura interna de este poema hay que saber que
en él se desarrollan las tres vías o caminos que tiene que recorrer el Alma
hasta la unión mística con Dios y que aparecen siempre en la poesía mística
de la época.. Estas vías se conocen con el nombre de vía purgativa, vía
iluminativa y vía unitiva.
- En la vía
purgativa el Alma se libera poco a poco de sus pasiones y purifica de sus
pecados. En el texto se corresponde con las dos primeras liras (vv. 1-10). El
Alma, guiada por su deseo de alcanzar a Dios (En una noche escura/ con
ansia en amores inflamada; también en En ansias y a escuras, oh
dichosa ventura), abandona el cuerpo (salí sin ser notada/ en
secreto, que nadie me veía), después de haberlo liberado de pasiones
y pecados (dejando ya mi casa sosegada). En esta primera parte,
importa más la descripción del estado del Alma, por eso solo hay un verbo
principal -salí, pretérito perfecto simple- para
remarcar la acción que lleva a cabo.
- En la vía
iluminativa el Alma es iluminada por la luz de la fe y se corresponde con
las liras 3, 4 y 5.(vv. 11-25): sin otra luz y guía/ sino la que en el
corazón ardía. Esta luz/fe es muy poderosa y la ayuda a buscar al
Amado - Aquesta me guiaba/ más cierto que la luz del mediodía/adonde me
esperaba/ quien yo bien me sabía. Para remarcar esta acción de
buscar, el poeta utiliza más verbos que en la primera parte (veía, miraba,
ardía, guiaba, esperaba, sabía). En la última lira de esta parte, el poeta
muestra su contento por lo que ha supuesto esta búsqueda: ¡Oh noche, que
guiaste;/oh noche amable más que el alborada;/oh noche que juntaste/Amado con
amada,/amada, con el Amado transformada!. También podría considerarse
que esta lira 5 describe ya la unión del Alma con Dios de forma general, no
con los verbos en 1ª persona que aparecen en las liras siguientes.
-
Finalmente, mediante la vía unitiva el Alma alcanza la
unión con Dios: en el poema se materializa en las tres últimas liras (vv.
26-40) en las que se muestra como la Amada disfruta de la compañía de su
amado: le contempla, le acaricia y es acariciada -En mi pecho
florido,/que entero para él solo se guardaba,/allí quedó dormido,/y yo le
regalaba, (...)yo sus cabellos esparcía,/con su mano serena en mi cuello
hería. La dicha lleva a la Amada a olvidarse de sí misma:Quedéme
y olvidéme,/ el rostro recliné sobre el Amado/ cesó todo y dejéme,/dejando mi
cuidado/ entre las azucenas olvidado.
En cuanto
a los recursos utilizados, como ya hemos visto, el poeta se vale de una
metáfora continuada en la que el Amado y la Amada representan al Alma y a
Dios, respectivamente. Por esa razón podemos hablar del uso de la alegoría,
un recurso muy utilizado por los místicos para hacer que los lectores
entiendan sus experiencias religiosas. Lo mismo ocurre con la noche, un
símbolo de los diversos sacrificios y purgaciones que ha de llevar a cabo el
alma para alcanzar la perfección o la casa sosegada, que la Amada
deja atrás, y que es una alegoría del cuerpo que se aleja de las tentaciones
mundanas.
También es muy importante destacar la presencia de la repetición de dos
conceptos muy relacionados con la mística: por un lado, la oscuridad que
aparece ya en el epíteto del título y del pirmer verso -En una noche
escura/ a oscuras (vv. 6 y 9)- y, por otro, el secreto -por la secreta escala disfrazada/
a escuras y encelada/ en secreto que nadie me veía. Y es que la mística significa
"sabiduría secreta" a la que se llegaba mediante la previa
oscuridad de los sentidos.
Por otro
lado, el autor utiliza distintas series de repeticiones versos 3 y 8:
(oh dichosa ventura), versos 5 y 10 (estando
ya mi casa sosegada) y paralelismos acompañados de una anáfora
en la 5ª lira (Oh noche, que guiaste;/oh noche amable más que el
alborada;/oh noche que juntaste): en esta estrofa se repite el
esquema sintáctico de un SN compuesto por interjección+Núcleo+Adyacente (en
forma de adjetivo o de proposición subordinada adjetiva). La anáfora permite
destacar el símbolo de la noche, tan importante en este poema. Otra figura
similar al paralelismo que apreciamos en la misma estrofa es el quiasmo, que
no es más que un paralelismo cruzado: Amado con amada,/amada, con el
Amado transformada! También hay anáfora en la repetición de la
conjunción y en los versos 29 y 30 (y yo le regalaba/ y el ventalle de
cedros aire daba).Todos estos recursos que juegan con la ordenación
de las palabras (figuras de dicción) aportan musicalidad al poema.
Otra figura
que aparece en este poema y que nunca falta en las obras de los poetas
místicos es la paradoja (en la oscuridad se ve la luz del mediodía, la noche
es como la alborada) y que recuerda al "vivo sin vivi en mi" y
"muero porque no muero" de Teresa de Jesús.
Por
último, es muy destacable el uso del apóstrofe en la estrofa nº 5, cuando el
poeta interrumpe brevemente el relato de su experiencia para invocar y alabar
con vehemencia el símbolo de la noche, como camino que le permitió llegar a
Dios: ¡Oh noche, que guiaste;/oh noche amable más que el alborada;/oh
noche que juntaste/Amado con amada. Como siempre que se utiliza esta
figura, aparece la 2ª persona del singular (guiaste, juntaste) y oraciones
exclamativas que intensifican los contenidos. Con este recurso, el poeta
busca acercarse al lector (función apelativa) para que este se identifique
con el personaje y comprenda mejor sus sentimientos.
En
definitiva, todo en este poema de San Juan de la Cruz, el tema, la
estructura, los recursos, nos acercan a lo que era la mística, el
enamoramiento del alma, y nos deleita con el camino y la consecución de un
Amor descrito con la precisión de un orfebre. No dudamos, pues, que estamos
ante una de las joyas de nuestra literatura.
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